El 14 de febrero de 2020 arribó a Guayaquil el primer caso de Covid-19, proveniente de España, y a partir de este hecho se fueron dando distintos acontecimientos que, un año más tarde, harían notoria la falta de preparación del sistema de salud pública que incluso antes de la pandemia ya presentaba fallas en su manejo. Aunque cabe recalcar que Ecuador no fue el único país que no estaba preparado para confrontar este acontecimiento ya que naciones como Estados Unidos, Brasil y México tuvieron una gestión irresponsable.
La primera víctima de esta enfermedad falleció, y con ella
ya van más de 15.000 personas que han sufrido su mismo destino. Pero lo más
grave se presentó entre los meses de marzo y mayo, cuando en Guayaquil el
número de contagios se elevó tanto que logró colapsar el sistema de salud y la
capacidad funeraria de la ciudad, además esto provocó que varios medios de
comunicación internacionales señalaran a Ecuador por su nefasta administración para
luchar contra la pandemia.
Sin duda un problema que agobió al país fue la decisión
entre parar los contagios y disminuir la tasa de mortalidad o llevar a los
hogares el hambre y las dificultades económicas. Una vez se escogió la primera opción, se
evidenció que el aislamiento conllevó al incremento de los trastornos de
depresión y ansiedad, por otra parte, el confinamiento ocasionó que sea más
frecuente la violencia intrafamiliar. Los factores determinantes de esta crisis
sanitaria fueron: la lentitud en adquirir las pruebas y vacunas, y la poca
infraestructura de salud.

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